Política.

¿Quiénes son los verdaderos terroristas?

Los más recientes actos de terror realizados por el autodenominado Estado Islámico en pleno centro de la capital de Bélgica (Bruselas), han hecho que gran parte de la sociedad mundial se una en plegarias y expresiones de apoyo hacia los afectados por estas acciones denominadas “barbáricas”. Sin embargo, es necesario adentrarse más allá de lo que se nos muestra a simple vista en los medios informativos, para así darnos cuenta del porqué de estos ataques y quiénes son los que se benefician a cuesta de la vida de inocentes.

La cultura del shock.

Durante los últimos 16 años se ha implementado un temor dirigido a cierto tipo de personas y religión en particular, siendo la población musulmana la víctima de todas éstas embestidas mediáticas. El desastre de esta doctrina de miedo tuvo lugar durante los atentados perpetrados a las torres gemelas en septiembre del año 2001.

A partir de ese hecho, la sociedad occidental se ha visto continuamente atacada por diversas organizaciones terroristas que tienen como característica en común profesar la religión islámica, causando en la conciencia mundial un rechazo indiscriminado hacia toda persona que sea acorde al estereotipo creado sobre esta población.

Ahora bien, hay que mencionar que todos estos países víctimas de los embates del extremismo se han visto involucrados directa o indirectamente con la creación, el financiamiento y apoyo intelectual de cada uno de éstos grupos.

El ahora enemigo global número 1 conocido como “Estado Islámico” es un ejemplo más de los ejércitos proxy creados por Estados Unidos, entrenados por Israel y financiados por Arabia Saudita -y muchos otros más como Turquía- para desestabilizar países que conviene tomar debido a razones estratégicas y económicas.

Es aquí en donde se ve en todo su esplendor la cultura de shock con la creación y repetición de un miedo tan grande en la población que al ver sus intereses y estilo de vida en riesgo, acepta cualquier acción que le permita conservar su “confort”, acciones que la mayoría de las veces conllevan en la intervención de sus naciones en pro de la llamada “democracia” y la defensa de los “derechos humanos”, estrategia que ya fue implementada por Bélgica al enviar cazas F-16 para bombardear posiciones del ISIS.

La clave puede estar en Siria.

El alto al fuego pactado por los principales beligerantes de la guerra en Siria se ha mantenido desde el 27 de febrero del presente año, este acuerdo ha conllevado en un período de relativa calma para los habitantes de ese país y en la salida de los principales contingentes militares de Rusia, nación que ha calificado su presencia como una misión cumplida.

Pese a esto las tensiones están muy lejos de acabar, principalmente por la presión de países como Turquía y Arabia Saudita para derrocar al presidente sirio Bashar al-Ásad mediante los medios que sean necesarios. Ahora con los últimos atentados ya no solo en Bélgica sino también en Turquía y con el interés creciente de la OTAN de intervenir con todo su poderío, pareciese que se está preparando algo grande que será apoyado por una gran parte de la población, que la verá como una respuesta justificada en contra del radicalismo, dando luz verde a la invasión de uno de los principales países exportadores de petróleo y penúltimo bastión de la religión islámica que no ha sido tomada por E.U.A y aliados.

Hipocresía Mediática.

Es importante mencionar este punto en la medida en cómo se aborda este tipo de información por parte de los principales medios informativos, ya no solo en México sino a nivel internacional.

Si uno se pone a analizar el tipo de datos que se seleccionan al momento de armar las notas o cápsulas informativas, es evidente que se juega con la emotividad y con mensajes referentes a justicia y paz. Pero éstos mensajes e intereses solo son mostrados cuando el acto terrorista ha sido realizado en las principales ciudades del mundo, a pesar de que al mismo tiempo se estén masacrando a centenares de personas en países de África como Nigeria o en la misma Siria, a ninguno de estos medios corporativos le importa, pues parece que es más importante una vida francesa, alemana, estadounidense o de algún otro país de primer mundo que una de tercer mundo.

Fuentes: Actualidad RT, elmundo.es y Organización Internacional para las migraciones (OIM).

Por: Eduardo L.

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