Deportes

México en la Fórmula 1: la historia de los hermanos Rodríguez

Desde 1973 el Autódromo de la Ciudad de México fue renombrado como Autódromo Hermanos Rodríguez, como reconocimiento a las hazañas de los pilotos mexicanos más importantes en la década de los 60: Ricardo y Pedro Rodríguez, quienes fueron pioneros en representar a México en las pistas internacionales.

A continuación te compartimos un poco de sus historias…

Llegar al máximo nivel del deporte motor es una tarea extremadamente difícil, la cual requiere de varios factores, entre los que destacan: tener un sólido apoyo económico y (más importante aún) tener talento; en un ámbito tan elitista y competitivo, pocos pilotos se pueden destacar del resto.

Es así como los hermanos Rodríguez son considerados como los mejores pilotos que ha dado México y que lograron establecer su legado en todo el mundo.

Mexico’s Young Fireball

El más joven de los Rodríguez, Ricardo, fue el primer piloto mexicano en competir en la Fórmula 1. Ricardo Rodríguez de la Vega nació el 14 de febrero de 1942.

Cariñosamente llamado “El Chamaco de Oro”, Ricardo heredó la pasión por el automovilismo de su padre Pedro Natalio Rodríguez Quijada, quien pudo financiar las trayectorias deportivas a sus hijos gracias a que era el proveedor de barriles de Pemex y contaba con influencias políticas (era consejero del presidente Adolfo López Mateos).

Ricardo sobresalió en deportes como el hipismo y en el ciclismo; a sus 13 años, Ricardo Rodríguez se consagró como el campeón nacional de motociclismo en la categoría de 500 cm³. Su siguiente paso fue su incursión a los autos, donde también obtuvó campeonatos nacionales. A sus 15 años, Ricardo ya competía en Estados Unidos con un Porsche RS.

Su juventud no le benefició en algunas ocasiones y en 1958 los organizadores de las 24 Horas de Le Mans no lo dejaron competir. Su talento fue demostrado hasta la edición de 1960 cuando finalizó en la segunda posición en Le Mans, pilotando para el North American Racing Team (NART).

El talento de Ricardo fue distinguido por Enzo Ferrari, el fundador de la icónica marca italiana, quien le ofreció uno de sus autos para el Gran Premio de Monza 1961 de Fórmula 1. Ésta invitación fue irresistible para el joven mexicano; en la calificación se ubicó en la segunda posición, detrás de un piloto oficial de Ferrari pero abandonó la carrera por una falla mecánica.

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[Ricardo Rodríguez en el Gran Premio de Italia de 1961. Autor desconocido]
En 1962 Ricardo apareció en la portada de la revista Sports Illustrated con el titular “Mexico’s Young Fireball”. Ricardo Rodríguez fue invitado por Ferrari al Gran Premio de Pau, donde finalizó 2do. A pesar de éste buen resultado, la relación con Ferrari se complicó después de algunos abandonos causados por el piloto mexicano, quien dejó la marca italiana hacia el final del año para poder participar en el primer Gran Premio de México en 1962, fecha no puntuable del campeonato a la cual Ferrari decidió no asistir.

La presencia de Ricardo en el Gran Premio de México de 1962 era importante. Él fue uno de los motivos por los cuales se organizó la carrera. Entre las personas de la organización del GP se encontraba el señor Rodríguez Quijada. Para poder competir en su GP de casa, Ricardo Rodríguez alquiló un Lotus XXIV-Coventry Climax del equipo de Rob Walker.

En el primer día de entrenamiento para el GP de México, el jueves 1 de noviembre de 1962, Ricardo Rodríguez tenía el mejor tiempo en el Autódromo de la Ciudad de México, pero John Surtees mejoró la marca del mexicano en los últimos minutos de la prueba. Al atardecer la actividad en la pista había ya finalizado. Ricardo estaba a punto de asistir al coctel de bienvenida de la carrera pero decidió salir a la pista con el objetivo de bajar el tiempo de Surtees.

Ricardo se había quejado de que su auto tenía fallas mecánicas; el joven mexicano salió a la pista pero nunca regresó. En su vuelta rápida llegó a la curva peraltada y mientras realizaba el giro la suspensión de su auto cedió. Ricardo perdió el control de su Lotus y se impactó contra la del riel de contención; el joven mexicano salió despedido de su auto y se deslizó por el riel.

Las asistencias médicas de la pista lo socorrieron. Testigos afirmaron que estaba consciente mientras lo atendían, pero agonizaba. Todos los esfuerzos de los paramédicos fueron en vano y Ricardo, con tan solo 20 años de edad, murió camino al hospital.

El Presidente Adolfo López Mateos asistió al velorio de Ricardo, que se realizó en la casa de la familia Rodríguez; miles de personas se congregaron fuera de la casa para despedir al joven. Los restos de Ricardo Rodríguez fueron sepultados en el Panteón Español.

El piloto mexicano más exitoso

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[Pedro Rodríguez en el GP de México de 1968. Foto de Sutton Motorsport Images]
Pedro era dos años mayor que Ricardo; nació el 18 de enero de 1940. Al igual que su hermano, tuvo éxito en otros deportes: a sus 10 años de edad fue campeón nacional de ciclismo. Después hizo la transición a los vehículos motorizados, obteniendo varios títulos.

Pedro ganó en su primera participación en autos de turismo, en la Carrera Internacional de Avándaro, a bordo de su Jaguar XK120; su debut en pistas internacionales de se dio en 1957 en el Trofeo de Nassau, al volante de un Ferrari 500TR.

En 1968 compitió en Le Mans e hizo mancuerna con José Behra. En esta edición de las 24 horas Pedro circulaba en segunda posición durante la mayoría de la carrera, pero tuvieron que retirarse. De nueva cuenta, en 1961, una falla mecánica impidió un buen resultado para Pedro, quien ahora compartía el auto con su hermano, Ricardo.

Pedro Rodríguez ganó mucha experiencia en sus participaciones en diversos seriales, pero tras la muerte de su hermano menor se alejó de las pistas.

Pedro regresó a competir en Febrero de 1963 obteniendo la victoria en la Daytona Continental, victoria que repitió en 1964. El piloto mexicano se dedicó a correr en una gran variedad de categorías de Norteamérica con el equipo North American Racing Team (NART). Asimismo realizó participaciones esporádicas en fechas de la Fórmula 1.

Para 1967 se dedicó más a la Fórmula 1 y en la primera fecha de la temporada, el 2 de enero en Kyalami (Sudáfrica) obtuvo su primer triunfo, la primera victoria de un mexicano en la máxima categoría; el auto que condujo fue un Cooper T81.

En la temporada de 1968 subió en tres ocasiones al podio: en el Gran Premio de Bélgica llegó en segunda posición, en el Gran Premio de Holanda que se corrió bajo la lluvia finalizó en la tercera posición y en la carrera de Canadá repitió la tercera posición. Durante las temporadas de 1967 y 1968 Pedro se ubicó en la sexta posición del campeonato.

Para 1970, Pedro Rodríguez lograría una de sus victorias más importantes: en las 24 horas de Daytona. El mismo año ganó en el Gran Premio de Bélgica de Fórmula 1, al volante de un BRM.

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[Chris Amon, Pedro Rodríguez y Jean-Pierre Beltoise en el podio del GP de Belgica de 1970. Foto de Sutton Mortsports Images]
Una de las actuaciones más memorables para el mayor de los Rodríguez fue en la edición de las 24 Horas de Daytona de 1971. Estuvo detenido por 90 minutos, mientras reparaban la caja de velocidades de su Porsche 917K; Pedro regresó a la pista faltando dos horas de carrera, recuperó la distancia que había perdido y al final consiguió la victoria.

En el último podio de Pedro Rodríguez fue el 20 de junio en el GP holandés en Zandvoort, que se corrió bajo la lluvia. Pedro finalizó segundo. Semanas más tarde los éxitos del mexicano llegarían a su fin. El 11 de julio de 1971 Pedro Rodríguez se mató en un Ferrari 512, en una carrera de la Interserie para autos Sport en el circuito Norisring en Nuremberg, Alemania. El accidente se dio mientras intentaba rebasar a un auto más lento, el cual lo empujó hacia el muro de contención. Al hacer contacto contra la barrera, el auto de Pedro se incendió. Y como su hermano, perdió la vida después de haber sido extraído del auto, mientras se le daba atención médica.

La noticia de la muerte de Pedro Rodríguez cimbró a México, al haber perdido a uno de los deportistas más exitosos de la época. Por segunda ocasión, la familia Rodríguez vivió una tragedia. Los restos de Pedro fueron sepultados junto a los de su hermano en el Panteón Español de la Ciudad de México.

Las exitosas carreras deportivas de los hermanos Rodríguez y las tragedias que acabaron con sus vidas son testimonio del peligro que corren los pilotos de carreras en su oficio.

El legado de los Rodríguez continúa con el crecimiento del automovilismo en los últimos años, con la presencia de nuevos pilotos mexicanos en la parrilla actual de la Fórmula 1; Pedro y Ricardo son parte fundamental del interés de nuestro país por el automovilismo y siempre se voltea al pasado, al origen y a las aportaciones de éste deporte en nuestro país.

Por: Eder Lozada.

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