Cine & T.V.

Trainspotting 2: La vida en el abismo

(Soy fiel creyente del cine y de Trainspotting como herramienta introspectiva, así que no habrá spoilers o al menos la menor cantidad posible.)

Caer en el abismo no es encontrarnos hasta la jarra en un bar de la ciudad mientras nos fondea Radio Ga Ga o ligamos escuchando a Blondie; tampoco es salir de fiesta cada fin de semana y Godinearle de lunes a viernes. Caer en el abismo es verse envuelto en una búsqueda obsesiva de repetir la sensación de perdernos en un mundo de drogas, alcohol, euforia, sexo y atasque desenfrenado una y otra vez. Es saber que nuestro infierno junto con sus demonios habita en nosotros y se van a quedar allí un buen rato.

Trainspotting 2, T2, no es nada más la vida del exceso ni la persecución por las calles de Edimburgo con Lust For Life como soundtrack. Digamos que a grandes rasgos se trata de una película grande por sí misma y que no le pide nada a su homónima aunque no aparezca en la cartelera de la Plaza de la esquina. Esta vez Danny Boyle logra salir del universo creado en 1996 para, veinte años después, mostrarnos cómo siguieron las vidas de Spud, Sick Boy y Begbie tras la huida de Mark Renton.

Trainspotting2Poster.png

¿De qué va?

T2 es una película cursi y nostálgica, pero no aburrida ni cliché. Acá nuestro antagonista favorito decide regresar a Edimburgo tras 20 años de ausencia para tratar de enmendar su vida en consecuencia de lo que su desquiciada cabeza tiempo atrás le dictaba hacer y, de paso, salvar a algunos cuantos de la muerte y el olvido.

Pero no se trata solamente de lo que hizo Renton, sino que ahora son los cuatro sobrevivientes escoceses quienes nos narran su trágica vida desde el abismo de la heroína, la prostitución y las adicciones, tomando cada uno su particular protagónico y amoldándolo a su estilo.

Aquí llega Johnny Yen de nuevo
con el licor y las drogas
y la máquina de carne.
Él va a hacer otro striptease.
Hey, tío, ¿dónde has conseguido esa loción?
Me ha estado haciendo daño desde que compré el truco
sobre algo llamado amor.

Solo que ahora un poco diferente. Lou está muerto, Iggy abre a Metallica y Spud escribe cuentos.

¿Vale la pena?

Sí. Que el morbo esnobista no nos obligue a predicar nuestro culto y veamos a Trainspotting 2 como lo que es; una secuela de una historia que marcó a una generación y que tiene varios puntos a favor en su edición 2017.

En primer punto es la continuación de la vida inconclusa de un cuarteto de drogadictos adictos al desmadre que tardaron veinte años en tratar de enmendarse de la mejor forma que les pareció posible.

En segundo, se trata de un filme con autonomía y potencialidad que deja un mensaje a las nuevas, y no tan jóvenes generaciones sobre lo que estamos haciendo con el Choose Life y nuestra existencia, sin dejar de mencionar la grandiosidad con que Boyle encuadra, colorea y acomoda tomas y planos para cada situación y personaje durante casi dos horas de duración.

Y en tercera, si en los terribles noventa se trataba de una campaña anti drogas, acá vemos una campaña ante el nihilismo y la banalidad humana contemporánea, es decir, la estupidez enajenante y colectiva que nos invade, y misma de la que Spud, Begbie, Mark y Sick Boy son parte. ¿No queda claro? La social media antes que la rebeldía, por ejemplo.

-Por demás está mencionar el lucimiento de un soundtrack bastante bueno que acompaña la cinta e incluso se coloca al nivel del primero-.

trainspotting-2-envejecemos-pero-no-dejamos-de-molar.jpg

¿Cómo hay que llegar a la cinta?

No hace falta chutarse la hora y hora con treinta y cinco minutos de la primera parte para tener la historia en fresco, pues si bien hay constantes y emotivas referencias a ésta, T2 se deslinda del pasado y nos muestra el presente de nuestros adictos favoritos.

Hay que llegar con una expectativa baja, no porque haya decepciones, sino porque el crescendo se disfruta más si nos soltamos a la nada y vemos como un grupo de cuarentones sale adelante, a gatas con sucia promiscuidad, de la vida adulta.

¿Qué se le agradece a Boyle y qué se le reclama?

En primera el título original de la obra de Irving Welsh, Porno, quizá haya resultado mucho más llamativo que T2, sobre todo para los fervientes admiradores de culto, sin embargo, hay que respetar y admirar que no solo nuestros personajes cambiaron, sino también el trabajo en la dirección se desprendió de los terribles noventa para crear una historia que aborda al espectador por todas partes y lo aterriza en el cruel mundo actual.

Es decir, se le agradece que haya dejado ir a su bebé del 96 y que ahora lo vea como todo un adulto de 21 años que ha crecido y exige nuevos lenguajes narrativos para reinventarse.

Si bien el segundo tráiler para algunos, me incluyo, se veía burdo y cliché con el conocido Choose Life evolucionado a Choose Facebook, Instagram, Twitter, en el momento en que Renton recita de nuevo el lema de la generación perdida al remplazo de Diane, las piedras caen de los cielos y la nueva cosmovisión que nos está arrasando a un mundo enfermo y triste se hace visible.

En conclusión. No negamos la traición de Mark en la primera historia, no negamos la exaltación al verlo confesarse como una mala persona, pero con T2 si entendemos el regreso del monstruo ya controlado y casi extinto al origen.

Sí, Mark y los suyos siguen preguntándonos qué demonios estás eligiendo con tu vida, pero ahora están de vuelta para decirnos que después de todo quizá sea válido que algunos elijamos la pasión por vivir para siempre.

Por: Campos Jessica

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