Música

Fatboy Slim se encargó de armar la fiesta en la Semana de las Juventudes

Las actividades programadas para la quinta Semana de las Juventudes no dieron tregua y Mal Necesario estuvo presente para traerte cada detalle de lo que ocurrió el pasado fin de semana en el Centro Histórico de la capital.

El sábado todo arrancó desde el mediodía, primero en el escenario instalado en Santo Domingo con Edna and The Musicians, y una hora más tarde en el Zócalo a cargo de Marcela Viejo, ex Quiero Club, quien actualmente promociona su material como solista.

Bajo el inclemente sol, los asistentes poco a poco comenzaron a abarrotar los recintos dado que el itinerario del día lucía muy prometedor en ambos espacios: por un lado, mucha actitud punk rock urbana en el más pequeño y por otro, grandes favoritos en la Plaza de la Constitución, con los cuales el público se desgarraría la garganta por cantar tanto.

Charlie Rodd fue el segundo acto de la tarde en la tarima instalada frente a Catedral. Al finalizar, dio paso a Ely Guerra quien, acompañada por un pianista,  cautivó al público con sus suaves melodías, dedicó unas palabras a los auditores  y pidió a los jóvenes que reflexionaran sobre la situación política que se vive en el país, e incluso cuestionó cómo sería el contexto si Peña Nieto no fuera presidente.

Uno de los shows más esperados fue el de Dorian, puesto que los españoles saben cómo llegar al corazón de sus seguidores: letras cargadas de emoción y ritmos bailables con toques de electrónica, logran mover a todos y contagiarlos con su tormenta de arena.

Mientras la juventud se manifestaba y liberaba sus ímpetus en Santo Domingo con bandas como Juana la Rodillona, Chingadazo de Kung Fu y Tungas; Chetes hacía lo propio en el Zócalo. Si bien el regiomontano ofrece shows tranquilos, suele llevar al clímax a sus fans cuando toca, sobre todo al interpretar rolas de Zurdok, que en este caso fueron dos: Estático y Abre los ojos. Asimismo, de su proyecto personal, 16 de Febrero y Querer, lograron conectar a la perfección con los asistentes.

Conforme la tarde avanzaba, los horarios comenzaban a hacerse más complicados, pues habría que elegir entre quedarse a cantar los éxitos de La Gusana Ciega, quienes con más de 20 años de carrera conservan su esencia y saben cómo transmitirla en concierto, o correr al escenario pequeño a revivir la “juventud”. El equipo de Mal Necesario optó por lo segundo.

Pasadas las 17:00 horas, Delux, banda originaria de Tijuana, subió a escena e hizo lo que tenía que hacer: remontarnos a una época que hoy luce algo lejana. Con canciones compuestas hace más de una década, entre gritos, coros y mosh pits, fue como volver a los 2000 en los que soñabas con ser skate, usabas bermudas, veías Los 10 + Pedidos en MTV y vivías enamorado de tu crush de secundaria, a quien le dedicabas rolas como Quemando Cartas, Quién comparte tu silencio, Cómo estás, Más de lo que te imaginas y un largo repertorio de de etcéteras.

Y para continuar bajo el mismo mood, División Minúscula hizo suyo el Zócalo capitalino. Miles de personas se dieron cita para cantar una a una las canciones que los tamaulipecos tocaron. Javier Blake y compañía no dieron tregua, pues soltaron grandes clásicos de sus primeros discos como S.O.S., Cada Martes, Extrañando Casa y Cursi. Además, con un setlist bien distribuido, lograron hacer un recorrido por todas sus producciones, pues rolas más recientes como Sed, Frenesí y Humanos como tú, también fueron coreadas a todo pulmón por los presentes.

Momentos excepcionales otorgados por los oriundos de Matamoros, quienes siempre complacen con canciones que en su momento sonaron por todos lados como Sognare o Las luces de esta ciudad, esta última contenida en Sirenas, el cual se estrenó en 2008 ¡Hace casi 10 años! Con Sismo y Voces, División Minúscula se despidió y nos recordó que no hay mejor excusa para continuar que el rock n’ roll.  

En el mismo escenario, pero a las 20:00 horas, El TRI, apareció en el escenario para dar paso a un show único, el cual, no sólo deleitó los oídos de los jóvenes, a quienes  estaba dedicada la música, sino también a los adultos fanáticos de hueso colorado. Alex Lora se destaca por ser sincero a la hora de hablar sobre política en México y en este concierto, no fue la excepción.  

Entre canciones comentaba sobre la presidencia y sus amistades con populares televisoras, sobre Donald Trump, a quien, con ayuda del público, le mandaron “cariñosos saludos”. Casi terminando el show, Alex compartió el micrófono con su “domadora”: Chela Lora, y  juntos aprovecharon para hacer denuncia sobre los feminicidios que han invadido a México en los últimos años.

Hora y media después, la audiencia estaba lista para soltarse y brincar con las mezclas del DJ inglés Fatboy Slim, quien presentó enérgicamente en su setlist: Praise you, Right here, right now, así como Eat, Sleep, Rave, Repeat, las cuales sonaron al principio y desde ahí no dejamos de bailar.  

Es así como el día sábado cerró con broche de oro para dar paso al domingo. Te recomendamos seguir al pendiente para la nota del día domingo, día en el que se presentaron grupos como La Banda Bastön, Illya Kuryaki and the Valderramas y Plastilina Mosh.  

Por: Ro García y Bonny Mo.

 

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