Cine & T.V.

Violencia en el cine: El caso Tarantino

 

Hablar sobre violencia en el cine puede ser un trabajo muy laborioso, nos podemos meter en las clasificaciones que no ayudan en nada, en los padres, más aún en los que son religiosos y explotan ante las escenas de un filme. La censura que ha llevado a muchos directores a cuestionar a su audiencia, pero en sí, su trabajo no es decirles qué es lo que tienen que ver, es mostrarles lo que pasa, de tal manera que entienda un mensaje, pero aun así mucha gente se cuestiona el porqué un mensaje tiene que contener tanta violencia.

Para poder entender el porqué, es muy simple, el arte es una representación de la vida, de la sociedad en la que se vive, NO ES REAL, pura ficción, en teatro, en pinturas, en personas en medio de la calle, es el mundo expuesto a través de los ojos de un artista. Es cuando llega alguien como Quentin Tarantino, el célebre director estadounidense que ha creado los más icónicos personajes en la cultura popular, como lo son sus películas de culto, y demás premiadas, o inclusive ambas.

El caso de Tarantino y la violencia es puesto en boca de todos, ya que sus filmes exponen la violencia gráfica, sin cortes, sin miedo, filmada solo para crear reacciones, y justo es que esas reacciones son la respuesta negativa; no es decir que se idolatre la sangre, el gore en una película pero, ¿cómo presentar un mensaje de un medio de entretenimiento sin violencia?

Y es que la gente cree que con una etiqueta que diga que no lo puedes ver, que no es para ti, no lo van a ver, es una reacción, es como cuando tus padres te dicen: “No lo veas, ni pienses en ello, ni siquiera lo imagines porque es peligroso”, “NO ENTRES”. Pero de inmediato tenemos ese pensar de entrar, qué es lo que puede ser tan malo que pueda lastimarnos. Lo que pasa es que cuando nos lastimamos culpamos a nuestros padres y no a nosotros. No tomamos responsabilidad de nuestras acciones. La violencia en el cine es así; sí en el póster, en los avances, la crítica está diciendo: “No lleven a sus hijos, a menores de edad, tiene contenido que puede ofender”. Y la gente hace lo primero que uno les dice que no hagan.

Tarantino no inventó la violencia en el cine, no inventó la sangre roja, hasta él lo ha dicho, se ha robado conceptos, escenas, el look de muchas cintas de diversos países que atraviesan siglos, hasta se ha robado de comerciales. El punto es que Quentin se ha vuelto en la mira de todos, porque sus películas han sido ganadoras al Oscar, porque todo mundo lo conoce, es el centro de la crítica, porque está a la moda.

El caso es el siguiente: Si es hablado por mucha gente, si está en el espacio de twitter como TT, entonces importa, perjudica a la sociedad para bien o para mal, pero cuando nadie la ve, nadie conoce de un algo, entonces no importa, no existe. ¿Cómo podemos comprobarlo?

Tenemos dos filmes de Quentin Tarantino, el primero es Del Crepúsculo al Amanecer (1996) y Django Sin Cadenas (2013):

El primer filme dirigido por Robert Rodríguez y escrita y co-estelarizada por el mismo Quentin Tarantino presenta una plática entre un sheriff y un dueño de una tienda de diversos alimentos, viejos amigos por la confianza que se muestra en los diálogos. Expongo esta escena en particular, porque el sheriff durante su conversación le explica al dueño que está malo del estomago por algo que comió en un restaurante cocinado por, a lo que él llama, un mongoloide, el dueño hace comentarios de que debería de haber una ley que prohíba a la gente como ellos cocinar, retrasados le dice, inclusive podría demandarlos.

En el segundo filme, escrita y dirigida por él, tenemos una pelea de mandingos, dos hombres de color peleando hasta la muerte, la escena no tiene música, no tiene diálogo que cubra el sonido de ellos o una escena que se intercale con otras y que opaque la pelea, así lo filmo, la pelea se vuelve el trasfondo de la introducción del personaje de Leonardo DiCaprio, para luego convertirse en el centro de la escena.

La primera es puro diálogo y la segunda lenguaje visual. En Del Crepúsculo, los diálogos son políticamente incorrectos, utilizan lenguaje coloquial para explicar un problema que tiene un personaje, es una herramienta que utilizan para darle más acotación a lo que está sucediendo, dos ladrones tienen rehenes dentro de la tienda.

En la segunda cinta el mensaje es aún más fuerte, está era los Estados Unidos en su apogeo en aquel entonces, hacer pelear a dos hombres hasta la muerte, era usarlos como objetos, era divertido apostar, verlos sangrar. Exponen dos verdades cotidianas, en la primera: tal vez TÚ no hables así, tal vez mucha gente tampoco, pero así se expresan demasiados en un evento cotidiano, dos personas hablan de su día a día con su lenguaje, en la segunda cinta es lo mismo, en esos años era normal ver a dos negros matarse.

Pero, la diferencia es que fueron filmadas con diferentes propósitos, Del Crepúsculo es para darle un tono a la película, de alguna forma suavizar a la sociedad dentro del filme, para darle más intensidad a los personajes de los Hermanos Gecko, si la gente es así de violenta ante sus iguales, qué puedo esperar de dos ladrones. Mientras que en la otra escena, es la representación de la hipocresía del hombre blanco estadounidense.

Nadie habla de la primera, pero todos hablan de la segunda muy indignados, justo porque nadie vio Del Crepúsculo al Amanecer, pero todo mundo vio Django: Es como ese video de Funny or Die, en el que la gente enojada le reclama a Samuel L. Jackson que sus películas han mal influenciado a sus hijos ¿Por qué diablos sus hijos están viendo una película como Django? Es más… ¿Por qué los padres no les explican el mensaje que acaban de ver?

THAT’S YOU’RE RESPONSABILITY dice Samuel L. Jackson en el vídeo, y es cierto, los artistas no tienen porqué explicar su mensaje, ya que el arte es subjetivo, tiene diversas interpretaciones, es de lo que tú entiendes o cómo puedes llegar a tu a la conclusión, no importa que tenga mucha violencia, no importa que sea gore, ya que en muchos casos va junto al mensaje.

No es tanto de prohibir la entrada al cuarto, es acompañarlos para mostrarles el peligro. No es de hacerlos temer a algo, es hacerlos entender.

Por: Marco Gallardo.

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