Invader Zim: Enter the Florpus, un regreso a inicio de los 2000

Es imposible pensar en animación de los primeros años de los 2000 sin considerar a Invader Zim como un emblema de aquella época. El oscuro y asqueroso universo creado por Jhonen Vasquez devoró a la cultura pop como si se tratase de una grasosa rebanada de pizza en el hocico del Cerdo de la Pizza y ahora, en 2019, por fin llegó Invader Zim: Enter the Florpus.

Zim ha estado desaparecido por años pero eso no ha detenido a Dib de su misión de evidenciarlo y con ello, proteger a la Tierra. Tan pronto como el joven alienígena muestra signos de vida, Dib reconoce que se aproxima un nuevo plan para que el Imperio Irken tome el control del planeta.

Para sorpresa de todos, Zim en realidad no tiene una gran idea y peor aún, descubre que está muy lejos de que la Armada Irken lo visite. Deprimido y bañado en queso, llega a la conclusión de que debe aprovechar la tecnología del Profesor Membrana para poder llevar el planeta hasta los Más Altos –sus líderes-. Sin embargo, en el proceso no contemplaba que terminaría desatando el Florpus…

La cinta entrega la sensación de que el tiempo no ha pasado para nada y es fiel a la esencia de la serie animada. GIR continúa obsesionado por el pudín de chocolate y la pizza, Zim es dramático y bastante confiado en sus “habilidades de conquista” y Gaz, aunque menos odiosa con su hermano, mantiene su pasión por los videojuegos, la música y su actitud oscura e introvertida.

El personaje de Dib tampoco ha cambiado mucho, pero es en Invader Zim: Enter the Florpus que se puede decir que encuentra justicia. Por fin el mundo abre un poco más los ojos sobre la presencia de aliens –independientemente de cuánto pueda durar- y más aún, la relación con su padre, el Profesor Membrana, alcanza un nivel que ambos no imaginaban, por fin logran entender un poco más del otro, situación que los hace más cercanos.

De alguna forma, la serie que duró desde 2001 hasta 2004 daba muestras de lo que depararía el futuro de la animación en la época de la internet.

No es fortuito que los personajes y situaciones se acoplaran perfectamente a la cultura emo y del Messenger –por mencionar algunas- colocando las primeras piedras de lo que vendrían a ser series como Hora de Aventura, El asombroso mundo de Gumball o Las maravillosas desventuras de Flapjack.

Niños fusionados con sillas, tronos que expulsan llamas y maní, GIR creando un hit de radio, dimensiones colapsando una sobre otra y el doblaje original al español, son solo algunos elementos que golpean la nostalgia y claro, llevan al presente toda la emoción que la serie de Invader Zim nos otorgó hace más de una década.

Por: Edgar Huerta.