Joker: La risa es solo un síntoma

Aunque es conocido como el príncipe payaso del crimen, lo cierto es que Joker es el rey de los villanos dentro de la cultura pop. Eterno rival del Caballero de la Noche con una historia tan borrosa como inquietante, Joker sigue cautivando al público sin importar el paso de los años y por fin, el personaje regresa al cine con toda una apuesta renovada encarnado por Joaquin Phoenix.

Antes que nada, hay al menos tres detalles que debes tener en mente sobre la cinta de forma muy puntual:

1. La película no es parte del universo de películas (nombrado DCEU por los fans) al que pertenece Harley Quinn, Shazam o la Liga de la Justicia.

2. No es una película para niños. Aunque se centra en el emblemático villano de los cómics de Batman, se trata de un caso más de “inspirado en” que “basado en”.

3. No se trata de cine de superhéroes.

Joker gira en torno a Arthur Fleck (Joaquin Phoenix), un hombre con una condición médica peculiar que lo hace reír sin control independientemente de su estado de ánimo. Trabaja como payaso de eventos, pero su máximo sueño es ser un comediante; idea que siempre ha tenido en mente por su madre, Penny Fleck (Frances Conroy), quien siempre le inculcó que su misión en la vida era traer risas al mundo.

De forma constante, Arthur se encuentra en su vida cotidiana con diversos abusos. Gotham puede aparentar ser una ciudad ideal, pero eso es sólo un lado de la moneda al que muy pocos tienen acceso. Tras perder su trabajo y cometer un triple asesinato en el metro, el personaje es testigo de como los medios enaltecen a las víctimas, cuando en realidad, él -y el público- sabe que se trataba de un trío de acosadores.

Joker no es una cinta que enaltezca la violencia. El director Todd Phillips hace uso de la violencia para exponer que una sociedad indiferente y de prácticas atroces puede gestar gente atroz. Fleck ve en Gotham una ciudad fallida, donde las instituciones –recordemos que desde los cómics el Asilo de Arkham parece no servir para reintegrar a sus pacientes- que en el papel prometen velar por los intereses de los habitantes, en la práctica resultan excluyentes. El personaje de Phoenix encarna a todo ese sector que se ve desprotegido y abandonado por la ciudad.

La película está armada de forma bella, aunque un poco redundante en sus recursos. Los guiños al universo de Batman no faltan. Un detalle interesante radica en el giro que Phillips le da a la imagen de la familia Wayne, demostrando que no son esas figuras perfectas que usualmente ocupan en la pantalla.

Sin duda tendrá varias nominaciones al Oscar al entregar la cinta mejor armada en los últimos años de Warner y DC, quienes tuvieron un gran acierto al distanciarla del universo cinematográfico de sus cómics. Al optar por una producción menos autorreferencial a otras películas y centrarla en Arthur, se puede explorar a mayor profundidad al personaje, además de que se permitieron jugar con un tinte más maduro para su historia.

La influencia de películas como Taxi Driver (1976) o Fight Club (1999) están más que presentes en pantalla y que Joker tenga éxito en representarlas sólo expone que todo lo que aquellas cintas evidenciaron en su momento no ha cambiado mucho. Al final, gran parte de lo que ha expuesto el cine en su historia parece solo un chiste para algunos, sólo un tema de payasos…

Por: Edgar Huerta.

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