El nombre del juego es la Ansiedad: Diamantes en Bruto

Terminé de ver esa película con la boca abierta, mis piernas sudaban y sentía cierto mareo con una intranquilidad que recorría mi cuerpo como en una autopista. Esa sensación -misma que sentí al estar en una altura atemorizante, que me hizo sentir el estómago a punto de explotar y mis testículos en la garganta- sería incorporado en mi cuerpo nuevamente. Diez minutos pasaron y mi boca seguía en el suelo y las ganas de gritar “no mames” esperaban a ser detonadas a través de mi faringe sin miedo alguno.

Pasó un tiempo cuando terminó la cinta para poder reincorporarme en un estado normal. Como cualquier otro “disque cinéfilo” promedio, empecé a analizar cómo es que logró ese efecto en mi persona, desde las actuaciones, el plot y las diferentes características que la hacen una película como ninguna otra.

La cinta Diamantes en Bruto tiene una sinopsis básica: un hombre que vende joyería a celebridades debe mucho dinero a los “tiburones”, en un intento de salvarse hará apuesta, tras apuesta para poder pagar lo que debe. La adicción a las apuestas ha sido retratada centenares de veces en la pantalla grande; “El Jugador” de 1974 con James Caan y su remake del 2014, la bastante aceptable “Todo o Nada” del 2017, producida por Netflix, “California Split” de 1974 y la película “no soy un remake de California Split pero es básicamente la misma historia”, “La última apuesta” del 2015. Todas ellas tienen a su protagonista masculino, este simplemente no puede dejar de apostar, a pesar de todas las circunstancias en su contra, tienen la oportunidad de redimirse, con ellos mismos, con su familia y con sus amigos.

Aunque el tema y los mismos arcos dramáticos suelen ser los mismos, es el ocio de observar al personaje tocar fondo, haciendo todo lo posible para juntar dinero y seguir apostando, lo que da tanto material a este género.

Dicho lo anterior, Diamantes en Bruto se presenta de la misma manera, la audiencia se encamina junto al personaje de Howard Ratner, nos cuestionamos sus decisiones, la forma de tratar a su familia, rogamos para que deje de apostar y al mismo tiempo queremos prestarle dinero para una nueva apuesta.

Aunque es tan placentero observar a un hombre tocar fondo millones de veces, hay algo peculiar en la cinta, algo que la coloca aparte de sus antecesoras y es que los Hermanos Safdie presentan un toque sutil e inadvertido en la primera vista de la película, ellos conocen el género de su cinta tan a la perfección, que se le es permito explotar esta técnica que logró colocar a Diamantes en Bruto en una de las mejores películas del año.

Esta peculiaridad se materializa al crear una atmósfera de pura ansiedad para que su público esté en el mismo dolor y sufrimiento que su protagonista:

En los primeros minutos de la cinta nos enfrentamos a un ruido acostumbrado, la ciudad, su atareado tráfico y la gente que pasa junto a nuestro personaje como lo más representativo. En el momento en que llega a su oficina, nos inundamos de un barullo inusual, todo mundo está hablando y al mismo tiempo, se nos introducen algunos de los personajes principales que se desenvuelven a lo largo de la cinta pero que ejercen mayor presión en el personaje, ya que todos quieren algo de él, se es introducido la táctica de los Hermanos Safdie: la ansiedad.

Ésta es clave para la función de la cinta, colocar a la audiencia en la misma presión y ansiedad que el personaje, y es el ruido, su arma secreta escondida entre los diálogos, los cortes rápidos y las conversaciones con cualquiera de estos personajes irritándote ante cualquier palabra dicha.

Con esto, crean escenas a lo largo de la cinta para no saturar demasiado a su audiencia, exponiendo pequeños momentos que exploran la personalidad del personaje principal, los cuales son utilizados como “puentes”, estos puentes llevan a la audiencia de escena a escena a los momentos de extrema ansiedad. Entre más nos adentramos a la historia, más nos sentimos acongojados y preocupados como el personaje.

Es interesante la forma en que utilizan la presión a su favor. Una persona esta predispuesta a dejarse llevar por las emociones que se les muestra en pantalla, los directores, a sabiendas de esta información, juegan “sucio” con nuestras expectativas, si alguna vez tuviste alguna antes de mirarla, serán tiradas por la ventana sin importar si tenías razón o no. Los Hermanos Safdie han creado una experiencia como ninguna otra, dándonos ansias por conocer su siguiente proyecto, cómo jugarán con nuestras emociones, y la forma de destrozar nuestro sistema nervioso por completo.

Mientas que la fecha se aproxima para la presentación del Oscar de este año, uno en verdad se pregunta si los votantes en verdad miran las películas que se estrenan, ya que es bastante extraño mirar a una película excelente y no recibir el verdadero valor que amerita, aunque ellos la miran como algo extraño e inusual, en Mal Necesario le damos su respectivo cariño, esperando que ustedes le den la verdadera estatuilla -metafóricamente hablando, por supuesto- que se merece.

Por: Marco Gallardo.